EL CALLEJON DEL DUENDE

Son muchos los rincones con los que cuenta la ciudad de Cadiz, en un espacio tan limitado es lógico que se aproveche el espacio al máximo pero entre sus callejuelas destaca una por su encanto y su magia, me estoy refiriendo al callejón del duende.

Según la persona con la que hables te contará una historia u otra pero todas destacan por una cosa, su magia y su romanticismo. En este capitulo voy a relatar las diferentes versiones que existen, reuniendo en un solo espacio la mayoría de ellas.

En el mítico barrio del pópulo se puede encontrar varios ejemplos de los misterios gaditanos pero hay uno que muy poca gente conoce y lo ven todos los días al pasar por sus calles, nos estamos refiriendo a la calle del callejón del Duende, una calle muy pequeña, con una verja cerrada en la entrada del callejón impidiendo con ello la entrada al mismo.

Aunque existen varias versiones de la leyenda que cuenta la historia del callejón, aquí vamos a contar todas opciones que se cuentan entre los vecinos del barrio del Pópulo.

La primera leyenda cuenta que “en este callejón vivía un duende de ciudad, casero y muy juguetón haciendo trastadas a los habitantes de la ciudad gaditana, ya que este duende solía provocar incendios, destrozos en las fachadas de los edificios y problemas con los animales y las plantas.

Toda la ciudad sabia donde vivía, así que en la calle donde vivía se puso una verja, encerrándole tanto física como mágicamente por un rito de magia que con el tiempo se ha perdido, desde ese momento el famoso duende del pópulo se ha quedado encerrado impidiendo que volviera hacer trastadas pero también provocando que nadie pudiera entrar en este callejón.

Cada vez que se abre, ocurre alguna catástrofe o problema en el pópulo pero una vez que se cierra, todo vuelve a la normalidad pues significa que el duende vuelve estar encerrado y estamos protegidos, gracia al conjuro mágico que se hizo”.

Actualmente, el callejón del duende suele estar representado por varios duendecillos de cerámicas que representan parte de la leyenda,la verja cerrada y varias plantas que simboliza la otra leyenda relacionada con esta calle.

 La segunda leyenda cuenta “que en este callejón se solía reunir una pareja de enamorados pero el era plebeyo y ella era de clase noble, secretamente se solían reunir en este callejón. Pero había una cosa que los dos enamorados desconocían, en este callejón solía vivir un duendecillo, que muchas veces molestaba y perturbaba su amor. Un día el duendecillo atrajo la atención de un caballero con la desafortunada suerte que era el padre de la bella dama, al encontrarlos el caballero envió a su hija a un convento y a el fue desterrado de la villa gaditana.

Sin embargo, los dos enamorados maldicieron al duendecillo, provocando que nunca pudiera salir de esa calle, provocando con ello la tristeza del duende. Con ello también provoco que todo aquel que pasaba por esta calle sufriera las bromas del duende.

Los dirigentes de la ciudad decidieron prohibir la entrada a toda persona a esta calle, ante la imposibilidad de que el duende fuera expulsado, puso una verja cerrándola durante todo el año excepto en la fecha del día de los enamorados para evitar que los amores imposibles puedan ocurrir”.

Actualmente, el callejón tiene representación del duende y varias plantas que representa los amores imposibles y que son cambiadas cada san Valentín.

Pero continuamos con las distintas versiones de la leyenda muy distintas de la anteriores, pueden considerarse mas realistas y románticas que a continuación contamos.

La primera cuenta que “en el pasado la calle era frecuentada por contrabandistas, y se dice que uno de los más conocidos se llamaba "El Duende" y de ahí el nombre de la calle. Y la leyenda de los enamorados viene de que el contrabandista se enamoró de una francesa, durante el asedio de los franceses a Cádiz, que se quedó prendado de la francesa que le correspondió con su amor. Ellos quedaban ha escondidas en el callejón, hasta que una noche los descubrieron y la justicia mató al contrabandista gaditano. Al tiempo ella murió cuando los franceses abandonaron España, pero la gente del barrio decía que seguía viéndolos juntos en el callejón. Incluso hoy en día algunos vecinos colocan velas y flores en su memoria”.

Otra de las leyendas que se cuenta de este callejón  dice que el Callejón del Duende, comunicaba la salida del foso del circo romano con la calle Mesón, “fue descubierto hace relativamente poco tiempo, concretamente cuando se inició la recuperación del monumento romano hará unos siete años”, detalla Antonio Gallardo, presidente de la Asociación de Vecinos Los Tres Arcos del Pópulo.

Este también nos explica otra versión de la leyenda de este rincón gaditano que relata a continuación:“durante la invasión napoleónica a España un capitán francés se enamoró perdidamente de una bella gaditana y ésta, que en un principio le siguió el juego para liberar a su novio, terminó por claudicar ante la pasión del galo. La pareja solía ser vista haciéndose arrumacos en un callejón que da a la calle Mesón, en el barrio del Pópulo, hoy denominado Callejón del Duende.

Una relación imposible que no tardó en ser descubierta por el pueblo de Cádiz, que no dudo en dar muerte a la traidora y a su amante. Desde entonces todos los días de los difuntos (1 de noviembre) los vecinos ponen unas velas rojas (las conocidas mariposas en Cádiz) en el mencionado callejón porque dicen que ven siluetas de los dos enamorados abrazados”.

Esta leyenda explicada por Antonio Gallardo, es ampliada por otros gaditanos más antiguos e ilustre, como Eduardo Lumpié, recuerda que “aquel romance se inmortalizó en una película muda que pude ver de niño en un cine de verano”. Asimismo, cabe decir también que el cantante jerezano David de María en su último disco Barcos de Papel dedica una emotiva balada al Callejón del Duende, una canción que lleva su nombre.

Actualmente, el presidente de la asociación de vecinos de los Tres Arcos es el responsable del callejón del duende y ellos tienen el callejón permanentemente cerrado con el fin de preservarlo de posibles actos vandálicos. A través de una reja los visitantes pueden contemplar este rincón histórico para, transportándose en el tiempo, imaginar aquellas caricias entre estos dos amantes.

Por consiguiente, el Callejón del Duende se ha convertido en uno de los puntos turísticos de la ciudad mas visitados diariamente por grupos de escolares y en donde los profesores también hacen hincapié en que “los piratas también frecuentaron la zona para trapichear e intercambiar sus mercancías en la tradicional Posada del Mesón, en donde al igual que los franceses se alojaban y daban rienda suelta a su afición por el beber”, comentó una tutora a sus alumnos.

Por ultimo, solo dar algunas notas de información de esta minúscula calle que se trata de la calle más estrecha de la ciudad y que antiguamente desembocaba en la plaza de Fray Félix pero la taparon dejando una calle sin salida. La forma de la calle es curva, como la mayoría de las calles gaditanas, con el fin de combatir el viento.

FUENTES CONSULTADAS: WIKIPEDIA, DIARIO DE CADIZ, LA VOZ DE CADIZ.

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