BRUJERÍA. EL MAL DE OJO.

La noche y el día de San Juan esta considerado históricamente como un día mas mágico y en la antigüedad este día era usado tradicionalmente para la practica de ritos y ceremonias mágicas. También es un día ideal para la elaboración de amuletos tanto para provocar el mal de ojo como para evitar esta superstición.

Según Wikipedia: "El mal de ojo, es una creencia popular supersticiosa según la cual una persona tiene la capacidad de producir mal a otra persona sólo con mirarla. De esta persona afectada se dice que "está ojeada, o que le echaron mal de ojo, o el ojo encima".

Sin embargo, esta definición tiene poca sustancia y yo prefiero esta otra definición mas corta, mas simple y mas real del gran autor Enrique Villena en su tratado sobre el mal de ojo o aojamiento llamado "Fascinare" de 1425, que dice así: "el mal de ojo puede ser producida por cualquier persona que tiene la capacidad de producir mal a otro con solo mirarla o desearla".

Efectivamente, como se puede ver, nunca mejor dicho, el mal de ojo esta relacionado directamente con el deseo de producir mal a otro, es decir, la envidia e incluso la formación de esta palabra es, según la RAE, de la siguiente manera: palabra proveniente del latín in (poner sobre, ir hacia) y de la palabra latina videre (mirar).

Por consiguiente, el mal de ojo es un asunto muy serio y mucho mas en Andalucía donde a día de hoy todavía es un conjuro bastante practicado, para bien y bastante mas para mal, sobre todo a los niños, ya que la mayoría de los libros dedicado al tema son para evitar este mal en ellos.

Por ello, existen multitud de tradiciones y supersticiones en Cadiz y en Andalucía, transmitido por nuestros abuelos y bisabuelos que les aconsejaba a sus hij@s estos dichos populares: "nadie puede demostrar a los que tales creencias tienen que no existe el mal de ojo" y otros dedicados a consejos a las mujeres primerizas que dice "ten la preocupación de no mirar a un niños cuando duerme, porque se le puede reventar la hiel", este otro todavía esta vigente entre muchas madres "no tenderlo boca arriba sobre una mesa sino tiene su mantita de dormir" se han fijado la de veces que sacamos al niño de la cuna y siempre ponemos una mantita encima de la mesa.

Continuamos con este otro "solo debe vestirlo una sola persona". Por ultimo, en la antigüedad era muy típico que las madres de dinero le diera el pecho su matrona pero entre la clase popular existía esta superstición: "advertir de que la primera que dé de mamar al crío siempre sea la madre ya que le hace las entrañas"

Todos estos dichos provocaban mal de ojo en el crío y en la edad media muchos padres andaban preocupado por ello. Por consiguiente, existía un pánico generalizado y esto provocaba situaciones tan surrealista como impedir que el niño estuviera gordo. ¿Porque? aquí esta la respuesta.

Según los distintos relatos y libros de magos y brujas gaditanas un niño que pesara mucho podría sufrir un mal de ojo ya que un niño enfermo solía pesar mas que uno sano, para ello, muchas brujas y hechiceras solían administrarle torvisca, una planta silvestre que se cría cercano a los alcornocales, matorrales y encinares. Con esta planta, las crónicas dicen que se tenia que administrar, mediante infusión, la misma cantidad de la que pesara el niño. Prohibida su ingesta por ser toxica, las brujas solían echar la torvisca al tejado de la casa y si este se secaba, el niño moría pero si permanecía fresca el niño se salvaba.

Para evitar ser contaminado por el mal de ojo, los distintos libros de conjuros y hechizo confiscado por la inquisición a los brujas y hechiceras, proponían la siguiente solución: "5 hojas de romero, 5 trocitos de pimientos, 5 clavos de especias, 5 pizcas de pimentón, 5 pizcas de nuez moscada. Dejar la mezcla en el sol durante todo el día de San Juan y meterla en la comida y en las bebidas de la persona interesada o aojada".

Otra cuestión peliaguda era identificar a la persona que nos provoca mal de ojo, existían detalles que puede revelar su identificación como, según cuenta Enrique de Villena, estarían: "es fácil conocer al de ojo rabioso porque mira fijamente repiqueteando las pestañas siendo muy variable la fuerza que posee la potestad de unos llega hasta matar al adversario". Aunque advierte: "el mal de ojo solo puede curarlo quien lo causo".

Por tanto, aunque no podemos eliminarlo si podemos mitigarlo con este otro remedios para evitar ser influenciado por el mal de ojo: "El agua de manantial recogida la mañana siguiente a la noche de San Juan tiene propiedades curativas y ahuyenta el mal de ojo. lavarse la cara y el pelo con este agua o la de rocío de la noche de San Juan asegura salud y belleza". Un detalle: esa noche nadie puede mirar el espejo después de bañarse si se quiere que el hechizo sea efectivo.

Por ultimo, desde la época romana, se usaban amuletos para evitar este mal y el mas efectivo era sin duda, los falos que muchas personas solían llevar al cuellos como protección contra los malos espíritus y los malos deseos.

La razones de esta superstición se debe a dos razones: 1) el falo es un símbolo de la fertilidad y resulta la antítesis de los efectos perniciosos del mal de ojo. Y 2) La representación del miembro viril obliga al potencial aojador (persona que echa mal de ojo) a apartar la mirada puesto que resulta algo grotesco y obsceno.

Por tanto, muchos arqueólogos no se sorprenden de encontrar estos curiosos amuletos ya que un falo era considerado en la Antigua Roma como un talismán de prosperidad y fecundidad. Se han encontrado en los lugares más curiosos por atribuírseles un gran poder como amuleto, estos amuletos se han hallado tanto en tumbas como en mosaicos y muros de la casas e incluso dibujados en las lápidas pero lo más común era encontrarlos en objetos más pequeños como colgantes o lucernas.

Por ultimo, dejo esta reflexión de la Lozana Andaluza de Francisco Delicado: "(...) También dezís que ay aojados; esto quiero que os quitéys de la fantasía, porque no ay ojo malo (...) Y notá: avéy de saber que todas vosotras, por la mayor parte, soys más prestas al mal y a la enbidia que no al bien, y si la maliçia no rreinase más en unas que en otras, no conoçeríamos nosotros el rremedio que es signarnos con el signo de la Cruz contra la maliçia y dañada intençión de aquéllas, digo, que lícitamente se podrían dezir mienbros del diablo (...)". Y como dicen los gallegos: "Yo no creo en meigas, pero haberlas haylas".

FUENTES: Wikipedia, los libros La Lozana Andaluza de Francisco Delicado, Diarios ABC, El Pais, Diario de Cadiz, Pequeña historia de la brujería de Jesus Callejo, Gargolis y Habidis de Fernando Sanchez Dragó.

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