CORRUPCIONES OLVIDADAS.

Uniforme Policía Local
Años 80.
La policía es una parte fundamental de la organización social de cualquier ciudad pero como en toda organización realizada por la raza humana tiene fallos y zonas oscuras creándose una sombra muy negra que puede dañar su imagen y sus cimientos.

Actualmente, la policía municipal goza de respeto y confianza pero como dice un dicho: "conocer el pasado, para entender el presente y mejorar el futuro" y en el forjamiento de esa confianza muchas veces han tenido que suceder etapas oscuras como la que le ocurrió a la policía local de Cadiz a finales de los años 80.

Fue una época donde todavía se estaba cambiando las estructuras dictatoriales por otras mas democráticas así como los modos de actuar de parte de su personal con ideales bastante opacos forjados en la dictadura franquista y que el gobierno socialista tuvo que cambiar a marcha forzadas para igualarnos a los policías del resto de Europa.

Así pues, quiero dejar claro que esta entrada no es una critica a la policía actual sino una alabanza de la depuración y la modernización que se tuvieron que hacer entre sus filas así como sus métodos de actuar que darían muchos quebraderos de cabeza en años posteriores.

Sin embargo, a diferencia de lo que pasaba antes, la ley mordaza y la protección de la función publica puede traerte algún que otro problemas si osas mencionar con nombre y apellido a las fuerzas del orden publico ya que puedes tener problemas judiciales y acusarte de ofender su "honor".

Por ello, aunque en las distintas fuentes periodísticas consultadas aparecen nombres y apellidos de los protagonistas de esta historia, yo me cuido en salud y he preferido obviar dichos nombres de la mayoría de policías implicados en casos de corrupción y solo poner sus iniciales.

Así pues, el asunto comenzaría de forma casual, en Mayo de 1987, hace ya 30 años pero el asunto ya se estaba barruntando desde febrero de ese año, cuando dos policiales locales fueron acusados de robar un televisor de un conocido bar gaditano que denunciaron un robo días antes en dicho bar. Igualmente, tengo que aclarar que aquel año de 1987, la delincuencia en la ciudad estaba disparada con continuos robos, atracos y asaltos en la mayoría de barrios de la ciudad.

También las relaciones políticas entre los mandos de la policía local y Nacional de Cadiz y el Concejal Delegado de la policía local y Trafico del Ayuntamiento de Cadiz tampoco eran muy buenas con acusaciones, reproches mutuos y suspensiones del servicio.

Por consiguiente, las presiones sociales y políticas obligaron a suspender de empleo y sueldo a ambos agentes de la policía pero la cosa se pondría aun peor para uno de aquellos agentes suspendidos puesto que F.V.F. fue acusado también de falsificar y otras versiones indican que de robar dichos talones a diferentes empresarios gaditanos por un valor de 2,5 millones de pesetas, tanto en una empresa de la Lonja de Frutas de Cadiz como en un despacho del Pabellón Portillo.

Sin embargo, dichos policías en su declaración cargarían contra otros agentes locales implicando a tres miembros mas del cuerpo policial que después serian absuelto por falta de pruebas y restituidos al servicio municipal. Por supuesto, a nivel político la situación estaba totalmente enrarecida ya que la oposición del consistorio gaditano culpaba de todo ese guirigay al Alcalde de Cadiz, Carlos Diaz y a su concejal delegado de policía y Trafico, Rafael Garofano.

Por consiguiente, el concejal tuvo que depurar responsabilidades y realizar un mayor control en la policía municipal ya que en la prensa aparecían todo tipo de acusaciones a la policía local como acusaciones de que había policía municipales que robaban en el turno de noche, policías que trabajaban tanto de policía local como en el servicio de seguridad de la desaparecida HiperCádiz.

Oferta de Trabajo para la
Policía Municipal de Cadiz en 1987.
También, en aquella época, la policía nacional estaba en entredicho por su inoperancia en la lucha contra la droga en la provincia de Cadiz e incluso con acusaciones de traficar y quedarse con droga intervenida en operaciones policiales, también estaba la polémica en la eliminación de los vídeos comunitarios en la ciudad gaditana, su "excesiva" violencia en los continuos disturbios en Puerto Real y, por que no decirlo, la luchas de poderes políticos entre diferentes mandos policiales en la comunidad andaluza y que no vienen al caso.

Por ello, la tensión era máxima en la policía local e incluso se llegaron a extremos como que la grúa de la policía municipal se llevara el coche particular del concejal socialista del lugar reservado para los vehículos policiales situado en el Campo del Sur.

Pero lejos de apaciguarse los ánimos, un nuevo escándalo azotaría a la policía local a finales de septiembre y principio de octubre de 1987 con las multas de trafico ya que una simple Carta al Director en el Diario de Cadiz generaría una nueva controversia con la policía municipal ya que, según parece, ponían demasiado empeño en la imposición de multas de tráficos en determinados lugares de la ciudad y, según parece, de una manera indiscriminada.

Este asunto también explotaría cuando, en octubre de 1987, se publicaría en diversos periódicos tanto locales como nacionales una nueva "corruptela" en la ciudad, cuando dos agentes F.S.T. y J.A.M. fueron acusados y denunciados por una ciudadana de Cadiz de apropiarse de dinero procedente del pago de las multas impuestas a automovilistas a los que colocaban el cepo, de manera indebida, en su vehículo.

Según parce, la denuncia realizada por la mujer en la propia oficina de la policía local, los agentes ofertaban a ciudadanos una reducción de la multa pero confeccionando el correspondiente parte y embolsándose después el dinero sobrante. La denunciante identificó a los agentes en las fotografías de archivo de la plantilla de la Policía Municipal.

Ante esta caótica situación el Concejal delegado del Ayuntamiento de Cadiz decidió suspender al Jefe de la policía local en mayo de 1988 y un subinspector del cuerpo fue apercibido por las posibles responsabilidades por "permitir" los distintos casos de corrupción.

Pero a raíz de esto, el concejal gaditano sufriría un peregrinaje por el desierto ya que las presiones políticas y sindicales serian continuas. Ademas, la cercanía de elecciones municipales en 1989 y autonómicas 1990 y los varapalos sufridos por el concejal por las decisiones judiciales, este tuvo que readmitir al Jefe de policía local cesado pero las relaciones ya estaban rotas, con continuas denuncias entre el consistorio gaditano y la Jefatura de la policía local.

Eso si, como se comentaría en los periódicos en 1987 y como suele ocurrir en este país, tras el escándalo inicial, las responsabilidades políticas se disiparían y alguno que otro se aprovechó en su beneficio, como la indicada en el diario El País donde se afirmó que un conocido concejal dijo esto: "El propio presidente de la comunidad andaluza ha ido a Madrid a presionar para que se paralice la investigación, porque hay derivaciones hacia cargos públicos socialistas". Solo los agentes implicado pisarían la Cárcel de Puerto 2, en módulos "especiales"para presos policías.

 Después vendrían las elecciones Andaluzas de 1990 y se realizarían una profunda transformación en el colectivo policial de Cadiz ya que, según los sindicatos, la falta de control jerárquico y político en el colectivo pudo influir en la creación de un ambiente propicio para las "corruptelas". Es mas, en El País publicaron los siguientes comentarios en el que se afirma que el anterior concejal de Policía y Tráfico, M. C. -calificado de "inepto" por el policía M. P. de CC OO-, "prácticamente no iba al despacho", y que R. su sustituto"también tiene un horario laboral de poco más de cuatro horas", según la USPM-UGT.

En fin, resulta sorprendente que todo este terrible suceso ocurriera en 1987, hace apenas poco tiempo, históricamente hablando claro, comenzando una lucha de poderes durante años y que todo se esfumara con el paso del tiempo pero, parafraseando al programa de la Sexta, la Maldita Hemeroteca impida que todo lo que fue "tapado" por un tupido velo y gracias a otros escándalos como la corrupción policial en Sevilla durante 1992, inmortalizada en la película Grupo 7, la Expo 92 y los Juegos Olímpicos de 1992.

Años después, la resolución de terribles casos como el crimen de los Caramelos que pueden leer en este enlace, una aparente bajada de la delincuencia ordinaria en la ciudad y los cambios políticos, que no de partido, posibilitarían que todo esto fuera olvidado.

Hoy día, como dije al principio, la policía local de Cadiz es distinta, mucho mas profesional, eficiente y responsable que velan por la seguridad y la protección de todos los gaditanos.

FUENTES CONSULTADAS: HEMEROTECAS DE DIARIO DE CADIZ, ABC, EL PAIS, LA VANGUARDIA Y 20 MINUTOS.

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