EL SALTO DEL FENIX.

Esta noche comenzamos otra festividad de San Juan donde nuevamente el fuego y el agua estará muy presente y sera el pistoletazo de salida de un verano que se avecina muy caluroso pero en esta noche mágica llena de leyendas, folclore y magia os voy a relatar la historia de un animal mitológico muy relacionado con Cadiz por una curiosa historia.

En primer lugar, tengo que indicar que el ave Fenix es un animal mitológico de la cultura egipcia (el Bennu) y que posteriormente se fue pasando a todas las religiones paganas grecorromana y después fue atribuido por el cristianismo primitivo en una leyenda cristianizada, según la cual, "el ave Fénix vivía en el Jardín del Paraíso, y anidaba en un rosal. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso por la espada del ángel de Dios que los desterró surgió una chispa que prendió en el nido del Fénix, haciendo que ardieran éste y su inquilino. Por ser la única bestia que se había negado a probar la fruta del paraíso, se le concedieron varios dones, como el poder del fuego y la luz, siendo el más destacado la inmortalidad a través de la capacidad de renacer de sus cenizas".

Sin embargo, en las culturas clásica en los escritos de Heródoto y Epifanio de Salamina, este ave indicaban que "solían viajar a Egipto cada quinientos años, y aparecía en la ciudad de Heliópolis, llevando sobre sus hombros el cadáver de su padre, a donde éste iba a morir, para depositarlo en la puerta del templo del Sol".

Por ello, el Fénix ha sido representado como un símbolo del cuerpo físico y espiritual, del poder del fuego, de la purificación y la inmortalidad, muy adecuado en estas fechas de quemar lo viejo y afrontar una nueva esperanza espiritual como social.

Por consiguiente, el mito ha aparecido en obras de autores clásicos romanos como el naturalista Plinio el Viejo en su Naturalis Historia, Libro X, Cap. II; en el escritor Luciano, en el retórico Séneca, y en los poetas Ovidio y Claudio Claudiano y posteriormente en los cristianos como el Papa Clemente de Roma, en Epifanio o San Ambrosio.

Por supuesto, en la filosofía mas reciente Carl Gustav Jung nos explicó en su libro “Símbolos de transformación” que el ser humano y el ave Fénix tienen muchas similitudes. Esa emblemática criatura de fuego capaz de elevarse majestuosamente desde las cenizas de su propia destrucción, simboliza también el poder de la resiliencia, esa capacidad inigualable donde renovarnos en seres mucho más fuertes, valientes y luminosos.

Para Jung, el ave Fenix eran muy parecido al comportamiento humano (y soy muy osado al decir que podría definir al gaditano) puesto que sus lágrimas eran curativas, que tenía una gran resistencia física, control sobre el fuego y una sabiduría infinita. Era, en esencia, uno de los arquetipos más poderosos para Jung, porque en su fuego se contenía tanto la creación como la destrucción, la vida y la muerte, "¡Toma ya!"

Pero la relación del fenix con estas fechas de San Juan Bautista también fue reflejado en un cuadro del Bosco, el pintor de los "símbolos", en el cuadro "San Juan Bautista en Meditación", un cuadro ejecutado en oleo sobre tabla y que se encuentra en el museo Lazaro Galdiano de Madrid.

Según se indica en diferentes fuentes consultadas "esta tabla, junto a la de San Juan en Patmos de Berlín parecen ser alas laterales de un retablo perdido, realizado para la Hermandad de Nuestra Señora, en la catedral de San Juan de Bolduque. Los dos santos Juanes son adorados como patronos de la catedral. Además, la visión de san Juan en Patmos era el emblema de la Hermandad. Koldeweijk cree que esta tabla, como la de Berlín, también estaría pintada por el reverso, muy probablemente el relato del nacimiento y la juventud de Jesús, quizá con un ave fénix en el centro, representando la venida y resurrección de Jesucristo".

Pero la relación de este animal fantástico y la ciudad gaditana viene representado en un de sus edificio mas emblemáticos, el conocido edificio Fenix ubicado junto al Puerto Marítimo de Cadiz, considerado durante finales de los años 50 como el edificio mas alto de Andalucía.

El edificio fue construido por la empresa aseguradora La Unión y El Fénix por 10 millones de pesetas y con doce plantas fue considerado en el año de su inauguración (1956) como el edificio mas alto de Andalucía. Tal fue la importancia que tuvo este moderno edificio para la localidad gaditana que la empresa obsequió con una comida a todo el personal que trabajó en la construcción del edificio, alrededor de 60 comensales.

En los años 60, el edificio empezó a llenarse de empresas y de gente como algunas oficinas en las primeras plantas de la compañía de seguros regida entonces por Pepe García, la firma Lloyd, algunos vecinos en las viviendas y después el arquitecto Javier Navascues, el inspector de buques García Doncel y el médico Enrique Alcina.

Por ultimo, se instalaría en los bajos una oficina del Banco Banesto (financiador del edificio) que en colaboración con la empresa aseguradora pondría coronando el edificio un fénix con una persona que representaba la unión, estatua típica que se ponían en muchos otros edificios de la empresa en España, convirtiéndose en símbolo del edificio.

La estatua de 1.300 kilos y 50 metros de largo fue todo un espectáculo el día de su puesta en la parte mas alta del edificio que por entonces estaba presidida por una bandera de España.

Sin embargo, en un ventoso 11 de Mayo de 1979 el edificio seria reconocido totalmente por todos los gaditanos con un suceso bastante curioso como trágico, la caída de dicha estatua al suelo.

Según parece, serian las cuatro menos veinte de la tarde de ese 11 de mayo de 1979, la estatua se precipitaría contra la calzada debido al fuerte viento de levante, dañando la marquesina de la parada de la línea de autobuses que por aquel entonces se encontraba allí para enlazar con el tranvía, muy usado por los gaditanos ya que desde ese tren salia en dirección a la playa La Victoria y que tenia parada en La Martona.

Por ello, era curioso ver a los gaditanos cargados con sillas y sombrillas pero aquel día, milagrosamente la estatua solo había dañado también uno de los autobuses, el 144, que hacía el trayecto Plaza de San Juan de Dios-Puntales donde incluso se ha conservado en la memoria su matrícula ( CA 7751) y cercano a otro autobús, el 141, que hacia la ruta Plaza de San Juan de Dios-Loreto.

Tanto en dicha parada como en el autobús se encontraban 12 personas que milagrosamente, según la prensa de la época no sufrieron daño.

Entre los implicado en el accidente se encontraba Manuel Varela, inspector de la compañía de autobuses que en ese momento se encontraba cambiando una bombilla del piloto trasero del autobús que estaba fundida. El inspector relataría a Diario de Cadiz "que sufrió un pequeño golpe en la pierna debido a los cascotes que le rebotaron tras el impacto".

Otro de los testigos que se encontraba en el interior del vehículo señaló que “creía que había caído una bomba” ya que por aquella época estaba en plena campaña de atentados así como otro de los ocupantes del autobús que apuntó que "ese día fue su cumpleaños y que había vuelto a nacer".

Igualmente, algunos testigos presenciales confirmarían al Diario de Cadiz que "el Ave Fénix llegó a planear en su caída antes de estrellarse". A los pocos minutos del accidente acudieron los bomberos y la policía, siendo retirada la figura. La Policía Municipal desvió el tráfico, relato el Diario de Cadiz.

Sin embargo, aunque la estatua resultó muy dañada, pudo ser restaurada y el 13 de mayo de 1980, un año y dos días después de que cayese la inmensa figura comenzó a alzar nuevamente su vuelo con la dirección de Jose Maria Gonzalez de la Maza que como bien indicó el a Diario de Cadiz "una tarea complicada debido al tamaño y al peso" pero el era un hombre muy entendido en Cadiz puesto que se encargaba de hacer los trabajos mas difíciles con su cuadrilla e incluso en la profesión le llamaban el Rompemuros.

Por supuesto, en dicho cometido los gaditanos no faltaron a la cita de ver como el Ave Fénix alzaba nuevamente el vuelo hasta su pedestal en una espectacular grúa hasta la azotea donde quedó convenientemente fijado y asegurado con algunos refortes.

Curiosamente aquel año los gaditanos no andarían sobrado de sustos puesto que el asesinato de una persona en la plaza de Canalejas y el buitre que tuvo que ser cazado en lo alto de la torre del monumento de la Constitución de 1812 fueron otros aliciente que rompieron la tranquilidad diaria del gaditano en aquella nueva zona de la ciudad.

FUENTES CONSULTADAS: DIARIO DE CADIZ, LA VOZ DIGITAL, MEMORIA DE CADIZ, CADIZ DIRECTO.COM, WIKIPEDIA, WWW.GENTE DE CADIZ.COM.

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