EL SECRETO CATALÁN DEL MONUMENTO DE LAS CORTES DE CADIZ DE 1812

La historia de Cadiz guarda muchos pasajes ocultos para el gran publico, tan interesantes, que es la razón de que la historia de su Cadiz y su ciudad sean tan especiales y únicas.

Esta historia dio comienzo en septiembre de 1914 cuando después de muchos avatares, discusiones y falta de presupuesto dieron comienzo las obras del centenario de la constitución de 1812 en una monumental obra artística.

Muchos fueron los problemas a los que tuvo que enfrentarse la construcción del monumento de las Cortes de 1812 en Cadiz incluso sobre su obra original. Pero el principal problema fue la elección del lugar y el espacio necesario (siempre tan limitado en Cadiz) para poner dicha monumental obra.

Igualmente, el concurso quedaría desierto en diferentes convocatorias siendo los ganadores, entre otros, Modesto López Otero y Aniceto Marinas. Pero curiosamente la primera piedra no se colocaría hasta el 3 de octubre de 1912 pero los andamio y los primeros trabajos no comenzarían hasta mayo de 1914.

La idea inicial era construirlo en un lugar abierto al mar para que todos aquellos que venían por mar pudieran contemplar el símbolo de la libertad y el lugar elegido fue el espacio frente al mar que quedaría tras el derribo de la muralla que iba desde San Juan de Dios hasta San Carlos.

Sin embargo, toda la obra estuvo rodeada de polémicas ya que, entre unos arquitectos y capataces de obras inexistentes y desaparecido con continuos viajes a Madrid y Barcelona, los problemas obreros y los distintos movimiento políticos que estaban ocurriendo tanto en la ciudad como en el resto de España, la obra tuvo poca, para no decir nula, supervisión.

Entre 1915 hasta 1936 en España se sucedían movimiento obrero de diferente tipo y el anarco-sindical era de los mas agresivos y violentos pero también de los mas seguidos entre la clase obrera de Madrid, Barcelona y Andalucía.

1920. Francisco Maestre Laborde,
Conde Salvatierra
se le encomendó
la represión 

contra los obreros
en Cadiz, Sevilla y Barcelona.
Asesinado en un
atentado anarquista
Por ejemplo, en Barcelona según los distintos medios consultados entre 1919 a 1926 la patronal catalana contrataría a matones para que asesinaran a diferente militantes anarcosindicalistas mas destacados, llegando a la cifra de 200 trabajadores pero cuando los anarquistas empezaron a matar a patrones el presidente de entonces, Eduardo Dato, rehabilitaría la ley de fugas del siglo XIX contra el bandolerismo que indica que las fuerzas del orden pueden disparar por la espalda a los detenidos.

Asesinato de Manuel Bravo Portillo.
Esta polémica ley fue una excusa para los mas extremistas de los anarquistas para asesinar al presidente Dato a balazos pero la violencia no quedó ahí porque años antes el comisario de policía Manuel Bravo Portillo conocido por su represión contra los anarquistas es cosido a balazos en la calle Corcega de Barcelona.

1921. La Patronal catalana
 asesina
en las calles de Barcelona
a Evelio Boal
secretario General
de la CNT .
Durante esta época se legalizarían las sociedades obreras y se encarcelaría a sus dirigentes así como el comienzo de un proceso de declive de los movimiento obrero andaluces así como un trasvase de afiliados desde la CNT hacia la UGT.

Así pues, entre todo ese clima de tensión y violencia muchos obreros catalanes llegarían a Cadiz para trabajar en las obras del monumentos a las cortes de Cadiz y, de paso, muchos de aquellos obreros conseguirían un dinero suficiente para coger un barco para marcharse a América Latina.

Todo esto ocasionaría que el ayuntamiento de Cadiz advirtiera a los patrones que hicieran preferencia de trabajadores a los gaditanos sobre los obreros de otras regiones de España pero no excluía que en el monumento de Cádiz trabajaran numerosos canteros catalanes, muchos de ellos, como han podido adivinar por el contexto político reseñado, tenían militancia anarquista.

Pues bien, en 1927, las obras ya estaban culminando en la parte central del monumento de 32 metros de altura, se pondría un conjunto de 28 piezas del escultor segoviano Aniceto Marinas pero debido a los continuos retrasos y la falta de financiación de la obra gaditana, estaba prácticamente harto y por ello estaba centrado en otras obras como en su escultura de los héroes del 2 de mayo.

Así pues, no fue raro que uno de esos canteros catalanes dejara estampado su particular reivindicación de la situación política y social de la época pero que, durante décadas, nadie se percataría.

Los meses pasarían y desde los poderes públicos ya sabían que el monumento era un completo fracaso ya que se había perdido su espíritu y todos los políticos, arquitectos e ingenieros solo lo querían ver terminado y pasar de una vez a otra cosa. El entusiasmo se fue apagando por los continuos retrasos, las faltas de presupuestos y, por que no decirlo, el conjunto escultórico se culminaría cinco meses antes del famoso Jueves Negro, el gran Crack de la economía mundial de 1929 que supondría una terrible época de crisis económicas y el "apagón" de los felices años 20.

Por consiguiente, pasarían décadas y el secreto del cantero pasaría a la historia hasta que en reuniones de Petit Comité, un periodista gaditano, Bartolomé Llompart relataría a todo aquel que le quería escuchar una anécdota del monumentos de las Cortes de 1812.

Entre aquellos oyentes se encontraba un joven Fernando Santiago que relataría en su blog "Con la venia" lo siguiente; "Pocos gaditanos/as conocen ese detalle ya que tuve el privilegio de que me lo descubriese el Sr. Don Bartolomé Llompart cuando aún era un niño en una pequeña charla que tuve con él en la puerta de la Caja de Ahorros de Cádiz en la Plaza de San Agustín junto con otros estudiantes que le paramos para preguntarle cosas de Cádiz. Lástima de aquella oportunidad, estoy seguro que si le hubiese preguntado el motivo, me lo hubiese dicho con total seguridad".

E incluso su hijo, José, afirmaría una vez para el Diario de Cadiz "Mi padre había escuchado esa historia de boca de Bartolomé Llompart, un periodista fallecido en 1983 que tenía una sección que se llamaba De ayer a hoy, pero siempre se pensó que era una leyenda urbana".

Sin embargo, Bartolomé Llompart Bello, era un destacado articulista local y presidente de la Asociación de la Prensa gaditana, corresponsal del diario ABC y redactor de Diario de Cádiz donde publicaba entre sus paginas la columna titulado "De ayer a hoy", sobre costumbres y anécdotas reales de la vida de la ciudad.

Este personaje gaditano era muy querido en la ciudad gaditana, con gran prestigio y muy conocedor del folclore y la historia de Cadiz así como de los Carnavales de Cadiz con obras de referencias.

Después de la muerte de Llompart en 1983, el tema quedaría en el olvido hasta que el, por entonces delegado de Gobernación de la Junta de Andalucía, Francisco Menacho, fue el re-descubridor de la sorpresa que había dejado el cantero catalán en la torre central del monumento de las Cortes de Cadiz de 1812, cuando desde su despacho, un edificio que se levantó en la Plaza de España en paralelo al monumento y de una altura similar al mismo. "Cuando lo descubrí, pegué un respingo. Esa inscripción en un monumento monárquico..." Dijo en su declaración a Diario de Cadiz.

Mucho investigadores, historiadores y curiosos han querido comprobar la sorpresa que dejaría para la posteridad aquel cantero catalán. Entre ellos se encuentra la historiadora Hilda Martín que ve lógica esta curiosa "pintada": "Era un momento de gran tensión política. El monumento, simbólicamente, había sido ordenado por un rey ausente que luego resultar ser un villano, Fernando VII, y exaltaba una constitución que, aunque liberal, no recogía ninguna de las singularidades de la nación, tampoco de la catalana".

Pero, ha estas alturas de la entrada muchos estaréis mordiéndoos las uñas pensando que escribiría el Cantero Catalán que ha pasado desapercibido durante década e incluso por el grupo de señoras afines al Movimiento del Generalisisisimo Franco cuando propusieron derribar el Monumento a la Constitución de Cadiz ya que consideraban que ensalzaban valores que no se correspondían con los designado por el Dictador.

Afortunadamente, aquello se quedó en un deseo de cuatro locas ignorante y los poderes del régimen dictatorial en Cadiz no lo hicieron realidad y podemos disfrutar de lo que esculpió aquel cantero catalán y que aparece en el articulo IX ni mas ni menos que un "Bisca la Republic" es decir, un Viva la República en Catalán.


La falta de ortografía nos indica que tuvo que ser una persona con pocos estudios pero con un magnifico grabado y por ende de un experimentado cantero y catalán por una razón obvia en el uso del idioma.

Así pues, todo aquel que tenga unos buenos prismático o un buen móvil con una cámara con mucho aumento podrá disfrutar de este "graffitti" histórico, muy similar al discutido "Eh, Balbo ladrón" encontrado en el teatro romano. En fin, las cosas de la historia de Cadiz.

FUENTES CONSULTADAS: DIARIO DE CADIZ, EL MUNDO, ABC, EL PAÍS, PUBLICO, LA VOZ DIGITAL, LAS PAGINAS Y BLOG; EL DIARIO.ES, CADIZDIRECTO.COM, ANARQUISMO.JIMDO.COM Y DIVERSAS PUBLICACIONES UNIVERSITARIAS ASI COMO EL LIBRO:

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